1. Introducción: De guardianas del monte a en peligro
En la comarca de Sierra Mágina (Jaén), ganaderos que han llevado a cabo la ganadería extensiva durante generaciones están abandonando sus rebaños. Un claro ejemplo lo constituyen los hermanos Romero —Cristóbal, Jesús y David— quienes señalan que “este es un trabajo de subsistencia” y se encuentran desmotivados ante recortes de ayudas, trabas administrativas y falta de relevo generacional.
La fórmula “ovejas bomberas” alude a estos rebaños de ovino (y caprino) que actúan como auténticos mantenedores de los montes al pastar, reducir la masa de vegetación seca y así disminuir el riesgo de incendios forestales. Pero hoy están en claro retroceso.
2. ¿Por qué importa la ganadería extensiva?
- Este tipo de ganadería se basa en que al menos el 60 % de la materia seca que comen los animales proviene del pastoreo natural, según la definición autonómica de “ganadería extensiva”.
- Tiene un papel ambiental relevante: pastorear los montes evita acumulaciones de vegetación seca, lo cual reduce el riesgo y virulencia de incendios forestales. La propia consejera andaluza reconocía este vínculo.
- Además, contribuye al mantenimiento del medio rural y a fijar población en zonas de montaña, donde otros tipos de explotación económica tienen dificultades.
3. Las causas del declive
Varios factores, que a menudo se entrecruzan, explican por qué la ganadería extensiva —y con ella las “ovejas bomberas”— está en crisis en Andalucía:
- Caída del censo ganadero: En la última década, el ovino ha caído un 12,7 %, el caprino un 18 % en Andalucía.
- Recortes de ayudas y pérdida de rentabilidad: Los ganaderos denuncian que perdieron “casi el 50 % de las subvenciones” desde la reforma de la Política Agraria Común (PAC) de 2015, que primó la superficie sobre la producción.
- Falta de relevo generacional: Pocos jóvenes se incorporan al sector por su baja rentabilidad, la dureza del trabajo y la falta de expectativas. Ejemplo: los hermanos Romero ya piensan en jubilarse y cerrar la explotación.
- Problemas sanitarios y ambientales: La enfermedad de la Lengua Azul afecta al ovino-caprino y genera costes adicionales.
- Valor ecológico poco recompensado: Los ganaderos argumentan que su función en la prevención de incendios y el mantenimiento del monte no se está reconociendo como un “servicio ecosistémico” con compensación específica.
4. ¿Qué se está haciendo?
- La Junta de Andalucía aprobó la I Estrategia de la Ganadería Extensiva para 2025, orientada a mejorar la competitividad y sostenibilidad social, económica y ambiental del sector.
- Grupos y fundaciones del medio rural piden que la PAC incorpore pagos por servicios ecosistémicos que los ganaderos extensivos prestan al territorio (limpieza de monte, biodiversidad, prevención de incendios).
- Proyectos innovadores de silvopastoreo: ganaderos que usan collares GPS, drones y sistemas inteligentes para optimizar el pastoreo y dar un nuevo impulso al sector.
5. Claves para la esperanza y líneas de actuación
Para revertir la situación y proteger tanto a los ganaderos como a los territorios, conviene considerar:
Revaluar la ganadería extensiva como parte esencial de la estrategia de prevención de incendios y conservar el monte vivo.
Vincular apoyos públicos a la prestación de servicios ambientales, no solo a la producción de carne o leche.
Impulsar el relevo generacional mediante medidas que mejoren la rentabilidad, reduzcan la carga administrativa y ofrezcan incentivos para jóvenes.
Integrar la tecnología (GPS, sensores, digitalización) como complemento al pastoreo tradicional, para aumentar eficiencia y hacer la actividad más atractiva.
Fomentar la comunicación social para que el conjunto de la sociedad entienda que estas “ovejas bomberas” no son solo ganado, sino guardianes del paisaje, de los pueblos y del medio ambiente.
6. Conclusión
El declive de las “ovejas bomberas” en Andalucía no es solo un asunto ganadero: es un síntoma de la fragilidad del medio rural, de la falta de reconocimiento de la función ambiental de la ganadería extensiva y de un modelo agroforestal que pide relevo. Si estas explotaciones desaparecen, no solo perderemos rebaños, sino también un sistema natural de prevención de incendios, comunidades vivas y paisajes únicos. La apuesta debe ser integral: económica, social, tecnológica y ambiental.















